No importa que producto venda, un minorista se sostiene por su relación con los clientes. El primer factor crítico del negocio es facilitar esta relación.  La ubicación se convierte, de esta forma, en la clave de éxito más importante de un negocio minorista, ya que no es irrelevante estar cerca o lejos del cliente. La cantidad de personas que pasan frente al local, si es acompañada por el resto de las variables, es el primer factor. Es por esta razón que las esquinas se cotizan a un precio muy superior al resto de las ubicaciones, por su visibilidad y porque toma el tránsito de ambas direcciones, llegando a duplicar las cifras del resto.

La ubicación es una decisión estratégica porque sus efectos impactan en el largo plazo. No es muy económico cambiar de lugar a un corralón o ferretería, pero si la ubicación es mediocre es un impedimento principal para el éxito. Si la competencia logra un mejor lugar en la zona, con estacionamiento y más accesible el problema puede no tener otra solución que la mudanza.

El estacionamiento es uno de los servicios más elementales que puede dar un minorista, no importa que tipo de productos venda. El límite de ventas de los minoristas está influenciado por el tamaño del estacionamiento. La gente no disfruta paseando por la ciudad para buscar un mejor precio, comparar en varios comercios y luego terminar en un lugar donde es imposible estacionar. Los comercios exitosos son los que le dan un peso fundamental a todas las variables que impactan en el negocio. Si la propuesta del corralón del barrio es contundente, la gente prefiere no moverse 3 kilómetros para buscar otra.